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domingo, 2 de agosto de 2015

Rebana de Pastel

Alicia, una niña de 8 años, quien ahora se encontraba en un orfanato, recibió la visita de su padre, el cuál la comenzó a cuestionar: -Alicia ¿acáso no sientes remordimiento por lo que hiciste? A lo que Alicia respondió: -La verdad no, y te voy a decir porqué. -Bien, te escúcho. -Papá, no olvido que para mi cumpleaños, solamente compraste dos rebanadas de pastel. Una para ti y otra para mi, pero solamente una traía cereza. Y me dijiste que esa era mi rebanada. -Claro Alicia, era tu aniversario, merecias lo mejor. -Dias ántes de mi cumpleaños, me dijiste que mamá nos abandonó. Lamenté mucho su ausencia. -Me angustia saberlo Alicia. -Si claro, acérca de lo que pasó ese día de mi cumpleaños, estúve platicando con ella. -Alicia, ya te dije que no había nadie mas en tu fiesta, solo éramos tu y yo. -Déjame terminar de contarte lo que pasó ¿de acuerdo? -De acuérdo. -Esa tarde, mamá estaba sentada bajo el árbol de nuestro patio. Me le acerqué y ella me pidió pastel. Pero yo le dije que tu solo habías comprado dos rebanadas y que estaban guardadas en el refrigerador. -¿Que más? -Ella me dijo que le diéra las rebanadas. Y a cambio, me daría un gran regalo de cumpleaños. Sin pensarlo dos veces fui al refrigerador, saque las rebanadas y se las di, para que eligiera una. Mamá rápidamente mordió una y luego la otra. Se me borró la sonrisa, pero trate de no mostrarle mi descepsión. -¿Y luego? -Luego ella me dió tu rebanada, la que no tenía cereza y me dijo: -Toma hija, esta no tiene veneno. -Por fin súpe que tipo de regalo me dió mi madre y lo que le hiciste, asi que volví a guardar las rebanadas. Solamente cambie la cereza de lugar.

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